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domingo, 8 de julio de 2018

Con ganas de sentir una vez más


Había una vez una niña que era muy feliz, noble y confiaba en las personas; con el tiempo esa niña creció y se convirtió en una linda señorita, y como es natural en un momento conoció un chico muy especial, ella lo vio con los ojos del corazón y pudo encontrar en él cualidades que quizá nadie más veía, con el tiempo se fueron conociendo más y se enamoraron al principio todo fue muy feliz, un poco extraño pero igual se querían mucha, él era muy especial con ella lo que la hacía sentirse agradecida con la vida por la buena suerte de encontrarse con un chico tan bueno.

Con el paso delos meses, la jovencita empezó a descubrir que no todo era color de rosas y un día por fin se sacó la venda de los ojos y con el corazón roto descubrió la mentira en la que vivía, el cuento de hadas que había creído y que no era más que una cortina de humo para tapar a quien realmente era ese chico que en algún momento fue tan encantador, esto destrozó el corazón y la confianza de la chica al punto de creer que jamás podría confiar en alguien de nuevo, que no podría abrir su corazón a nadie más y que ningún chico llegaría a interesarle nunca más, al menos no para algo serio.

Por mucho tiempo parecía que realmente el destino de esta chica sería quedarse sola, pues conocía diferentes chicos, pero a todos les encontraba defectos antes de que llegaran a gustarle, ella creía que era su manera de protegerse, creando un muro invisible que ninguno pudiera pasar.

Años después, sin darse cuenta ni proponerse esta hermosa jovencita había conocido a un caballero, que sin querer queriendo fue ganándose su confianza y demostrando con el paso del tiempo muchas cualidades que a la cica le gustaron, y sin darse cuenta terminó encontrando la puerta para atravesar el muro que esta joven había creado tiempo atrás como media de protección.

Ahora este chico se encuentra frente a una puerta que ni la misma chica sabía que existía, y ahora sólo sabe que tiene miedo de dejarlo entrar, pero más miedo le daría perder esta oportunidad.  Es así como una bella doncella después de recuperarse del daño hecho se siente lista para volver a intentarlo una vez más, porque ningún daño ni dolor puede ser eterno, y por miedo a ser dañadas no podemos negarnos la posibilidad de vivir, querer y ser queridas.




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