Hoy se jugaba el futuro de la tricolor en el mundial, dependíamos
de nosotros y posiblemente de la ayuda de Polonia de ser necesario. Los minutos
pasaban y el marcador en los dos partidos seguía 0-0, el pulso se me aceleraba,
cada vez gritaba más por alentar a la selección Colombia en el Mundial de Rusia
2018, como buena princesa tricolor me desperté temprano por temas de logística no pude ponerme la
camiseta, pero igual siempre la tengo presente en mi mente y corazón lista para
apoyar a la selección.
Y ya cuando había transcurrido varios minutos del segundo tiempo del partido se produce lo que todo un país
pedía, se abre la puerta para Colombia, primero como señal de buen augurio
Polonia hace gol ante Japón, dándolos como ganadores de su partido y la temperatura
y emoción en la barra tricolor aumenta, se siente hasta en la cancha y en el
banco de la selección y el momento épico se acerca cuando en una pelota detenida
uno de nuestros muchachos, los que por igual sudan y se entregan en la cancha
por amor a nuestra camiseta, cabecea y
hace el gol más bonito del mundial, el gooool que se gritó desde la Guajira
hasta Leticia, desde Villao hasta Nariño, ese en el que el país de los
cafeteros en un único grito hicieron vibrar al planeta celebrando el triunfo de
la tricolor y su pase a los octavos de final en este Mundial.
Todos parecíamos familia haciendo fuerza por un mismo
objetivo mantener el resultado hasta el pitazo final para poder gritar con la
piel de gallina y el corazón en la mano al ver que con entrega, amor, pasión y
esfuerzo todo es posible y si es por nuestra patria amada mucho más.
Y hoy como el domingo le di gracias al divino niño por
acompañar al país del sagrado corazón, a toda la selección por su gran trabajo,
porque todos se entregaron en la cancha para lograrlo, al profe que nos supo
guiar pese a los malos momentos del primer partido, y a mi mamá por haberme
tenido esta tierra tan linda, AYY QUE ORGULLOSA ME SIENTO DE HABER NACIDO EN MI
PATRIA, DE SER COLOMBIANA HOY Y SIEMPRE!
Y finalmente también agradecer a los hinchas de corazón que,
como yo, nunca abandonamos a nuestra tricolor y nos mantenemos #conlaféintacta
y la ilusión de todo un país representado con orgullo y pasión por sus
jugadores que con el amor a su camiseta dejan hasta la última gota en la cancha
y por esta pequeña princesa que jamás dejará de alentar a la tricolor porque
pierda, empate o gane contigo siempre mi selección y que el mundo no se olvide
que aquí van 1 sueño, 3 colores y 50 millones de corazones como dice el bus en que recorremos Rusia.



